Extractos del artículo “De la fuga de cerebros a la conexión del talento“.

Un compañero en Harvard, el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Julio Lumbreras, comentaba recientemente que si bien tenemos universidades públicas excelentes y con altos niveles de gasto público por estudiante, aún fallamos en las formas de reclutar, mantener y conectar al talento, en particular al de fuera, en nuestras organizaciones.

Una manera de atacar esta carencia es fortalecer las redes de españoles en el exterior, permitiendo que contribuyan al país con su conocimiento, ideas y conexiones. Países con importantes comunidades de nacionales en el extranjero como Australia hace tiempo que entendieron la necesidad de aprovechar el potencial de sus ciudadanos en el exterior. Advance, una organización sin ánimo de lucro, conecta al millón de australianos trabajando por el mundo, convieritiéndolos en una potente fuente de conocimiento y recursos.

Uno de los cofundadores de esta última iniciativa y director del programa de relaciones transatlánticas en Harvard, Manuel Muñiz, está convencido de que estas redes son fundamentales para diseñar una estrategia de crecimiento centrada en clusters de innovación y capital humano en sectores en los cuales el país tiene ventaja competitiva.

Como dice Diego Rubio, presidente de la Facultad Invisible, sólo cuando entendamos que lo que estamos viviendo va más allá de la fuga de cerebros para enmarcarse en un fenómeno de internacionalización del capital humano, podremos aprovechar la oportunidad que representa.