Tras la culminación del ciclo dedicado a las infraestructuras que podríamos ubicar cronológicamente desde 1991 hasta 2000, el proceso de revitalización del Bilbao Metropolitano y el trabajo de la Asociación Bilbao Metropoli-30 se han convertido en un modelo internacional de referencia para aquellas ciudades afectadas por el declive industrial y que necesitan reinventar las bases de su prosperidad, mediante la definición e implantación de estrategias innovadoras.

A finales de la década anterior se consolidó el desarrollo de las infraestructuras en el Bilbao Metropolitano, los proyectos contenidos en el Plan de Revitalización transformaron el entorno urbano, mejorando notablemente su competitividad empresarial y la calidad de vida de los habitantes. Sin embargo, en el caso de los entornos urbanos, aun teniendo en cuenta que las infraestructuras físicas son imprescindibles, es la actividad de las personas y su comportamiento, lo que realmente permite poner en valor las infraestructuras y convertir la ciudad en un entorno adecuado para el desarrollo personal y la satisfacción de los ciudadanos, dando lugar asimismo, a un contexto propicio para la generación de servicios y actividades empresariales.

Dicho de otra forma, las infraestructuras físicas son necesarias, pero son los intangibles de la ciudad los que realmente pueden aportar valor añadido. Intangibles, que se basan en las capacidades, las actitudes y las actividades de las personas o de colectivos formados por ellas.

La visión de futuro definida por Bilbao Metropoli-30 gracias a la colaboración de sus socios y colaboradores locales e internacionales pasaba por buscar, identificar, y aprovechar con decisión y acierto las ideas propias y/o foráneas convirtiéndolas en realidades concretas. En definitiva, era preciso construir entre todos una ciudad en la que los ideales, cualesquiera que fuesen, fuesen posibles; un Bilbao capaz de identificar, comparar y materializar las buenas ideas en provecho de toda la comunidad.

Como resultado de esa Reflexión Estratégica, se reconocieron una serie de valores como fundamentales para el desarrollo competitivo y sostenible del Bilbao Metropolitano, sobre los que en consecuencia giró el Foro Internacional de Valores celebrado en 2006 y que son: Innovación, Profesionalidad, Identidad, Comunidad y Apertura.

La profesionalidad es, por lo tanto, uno de los cinco valores definidos para el desarrollo estratégico del Bilbao Metropolitano, ya que su visión de futuro se nutre de un tejido humano formado por profesionales y por ello, Bilbao Metropoli-30 definió la profesionalidad como el valor paradigmático de los próximos 20 años con motivo de su Asamblea General conmemorativa del XX Aniversario de la Asociación.

En el contexto actual, debemos recurrir al activo fundamental que ha hecho de esta tierra un lugar próspero a lo largo de su existencia: el espíritu de los profesionales, del buen hacer, del sacrificio, del trabajo bien hecho, del riesgo. Esa ha sido y debe ser la apuesta de futuro del Bilbao Metropolitano.

En pasadas décadas, sin embargo, se ha producido en el Bilbao Metropolitano una pérdida progresiva de activos empresariales de importancia trascendental para la calidad de vida y la prosperidad de la metrópoli y, por otro lado, nuestros universitarios, cada vez en mayor número se van fuera en busca de oportunidades profesionales y económicas.

Ante este contexto, la única herramienta capaz de contrarrestar esta tendencia y devolver a la metrópoli su capacidad competitiva es la de dotarse de una amplia base de profesionales, capaces de innovar, capaces de tener ideas, de poner en marcha proyectos, de ilusionarse y de trabajar con pasión, de sacrificarse y de arriesgarse.

Los retos a los que se enfrenta la metrópoli de Bilbao en los próximos 20 años suponen objetivos medibles y realizables y pueden sintetizarse en conseguir “un entorno construido sobre una sociedad vasca integradora, que sea capaz de crear las condiciones adecuadas para que nos sintamos orgullosos como ciudadanos de pertenecer a nuestra tierra, porque seamos capaces de satisfacer nuestras necesidades individuales y colectivas con una calidad que nos distinga, todo ello compatible con nuestras capacidades y recursos”.

Para lograr estos objetivos se precisa, según esa reflexión conjunta, el refuerzo de la persona y de su faceta profesional. La clave de éxito para el Bilbao Metropolitano de los próximos 20 años es contar con personas comprometidas, bien formadas para afrontar los retos profesionales de una economía globalizada y guiadas por unos valores sociales compartidos.

Entre la capacidad potencial de cada uno de nosotros y de nuestro entorno y el desarrollo final que logremos, lo definitivo es la voluntad propia que nos hace capaces de innovar, capaces de tener ideas, de poner en marcha proyectos, de ilusionarnos y de trabajar con pasión, de sacrificarnos y de arriesgarnos.

Además de este compromiso, es necesario liberar en cada persona el talento y las habilidades propias, permitiendo a cada uno realizarse como persona y como profesional y, por tanto, ser feliz.

Nuestro objetivo aquí es transmitir las elevadas expectativas y los sueños que perseguimos para nuestro Bilbao Metropolitano de 2030, porque estamos seguros de que solamente de esta manera mejoraremos nuestras esperanzas y nuestros resultados, lograremos nuestro máximo rendimiento, creceremos de forma eficaz y armónica y, en suma, seremos más felices. Si sinceramente creemos en nuestras posibilidades, las veremos cumplidas. Nuestra confianza en el éxito se basa en la bondad y capacidad de nuestras personas. Como en el efecto Pigmalión o la Ley del Espejo: “Tratadme como alguien excepcional y lo seré”. Bilbao Metropoli-30 y las personas que forman parte de esta utopía y de esta reflexión creemos en ello.